Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

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Artículos

                                                             H.Díaz-Marta (Ing.Eléctrico)

 

     UNA DE GALLEGOS                                         

 

Este es un caso verídico, cuya transcripción fue obtenida de una copia de archivo de la compañía aseguradora que intervino en el siniestro y publicado en la revista TRASFONDO.

 

El caso fue juzgado por el Tribunal de Primera Instancia de Pontevedra.

 

La explicación de lo sucedido fue por un albañil gallego a la compañía aseguradora que no comprendía, debido a la naturaleza de sus lesiones, como podía haber ocurrido el accidente.

 

El accidentado respondió lo siguiente:

 

Excelentísimos señores:

                                                                                                      Andrés del Prado

 Muy entretenido y variado ha resultado ser el paseo con este nutrido  grupo de amigos de Siglo XXI interesados en el descubrimiento de un trozo de  Francia interesante y motivador. Atravesamos, en autobús la llanura de Las Landas, con esas extensiones de pinos, que parecen mas que árboles,  matas largas y endebles, inclinadas y feas, pero muy  productivas, En las Landas, la mala madera que dan, esas matas de pinos, largos y estrechos, la utilizan para todo. Se ven explotaciones industrializadas, parcelas de pinos en  cinco o seis ciclos: desde matojos de un metro, recién transplantados de un vivero, hasta pinos altos y débiles pero de diámetro casi igual.  Ese es su negocio: la normalización, la industrialización, la explotación racional

Llegamos a Burdeos, nuestra primera parada, allí vimos un pequeño ejemplo de lo que mas tarde confirmaríamos. Les sobra agua por un tubo: El Garona tiene dos Ebros. Todos los ríos tienen ciudades al lado que viven del río, y viven bien. Cuanto mas hacia arriba de su mapa subes, mejor viven los franceses. En Burdeos, hay todavía barrios bastante mediocres, que ya no se verán más al norte. Francia también tiene sur. Y en cuanto a historia, en Burdeos se empieza a ver donde estamos, solo con pasar delante del monumento a los girondinos. Es la idiosincrasia del chauvinismo francés, monumento altísimo, tan alto que para fotografiarlo completo tienes que alejarte tanto que pierdes los detalles.

Valió la pena ver, aunque fuera ya noche cerrada, el mejor gótico de la zona, la catedral de San Andrés, estaba semi-iluminada, solo  el “campanile” y la portada principal se veían bien, el resto se adivinaba: Sus grandes arbotantes, la ligereza de su diseño, indicaban un gótico puro. Por lo demás Burdeos es una ciudad media de la Francia de siempre, con su teatro,  y su ayuntamiento  bien cuidados, cada día un poco mejores.

 

En Poitiers y Tours ya cambio el paisaje, viñedos y viñedos como un jardín, todos cuidaditos, igualitos y alineados hasta el extremo. Las vides altas, con hoja abundante, bien regadas. Se nota que sacan alta productividad de ellas, y saben vender bien su vino.

 

Poitiers, quizás sea una agradable ciudad, pero me dejo un escaso recuerdo. Un románico de medios pelos muy retocado. A Poitiers le falta un hervor en turismo.

 

En Tours  pudimos ver su bella placita ¿medieval? cuidada y con aspecto antiguo, pero algunas de las vigas en cruz no eran  de madera. Ya estábamos  en el Valle del Loira, llegando al que seria nuestro centro logístico, para ver castillos, jardines y catedrales sin cuento.

 

Y por fin Chambord, el mas grande, el mas desangelado de los castillos que vimos. Tiene una escalera de doble hélice, mucho espacio vacío y mil chimeneas. En fin el castillo es de diseño renacentista y  majestuoso. Interesante por estar ligado a Francisco I  y su época disoluta y galante.

Visitamos Chenonceaux, el castillo de las cuatro reinas, su dueña mas significada  Diana de Poitiers fue una liviana de mucho cuidado, y la reina de verdad  Catalina de Médicis la odio hasta limites inconmensurables. El castillo es coqueto y define muy bien a los que fueron sus principales moradores.

 

Lo que mas llama la atención son sus dos jardines, hechos por Diana,  y Catalina. Es más espectacular el que han llamado jardín de Diana. Vete a saber como era el jardín de Diana en 1533.

 

Chenonceaux esta bañado por el río Cher,  está mucho más cuidado que Chambord. Tiene un mobiliario de la época que  ha  pretendido mantener el aire de aquellos años.
Llaman la atención sus suelos originales, muchos de ellos sellados con el anagrama de Francisco I, o su lema, la  lagartija. También llama la atención la cámara de las cinco reinas, es lóbrega, tétrica, respira un ambiente angustioso. De ahí su interés histórico. Además, se la da un nombre inadecuado, pero muy francés: nunca hubo cinco reinas en Chenonceaux

 

En Villandry, aquellos majestuosos jardines-huerta sorprenden. Arriates llenos de hortalizas geométricamente diseñados. Son propiedad de los herederos de un medico español, el doctor Joaquín Carvallo quien, a principios del siglo pasado, se gastó toda la fortuna de su mujer, en reconstruir el castillo y hacer sus jardines. Fue el origen de  la explotación turística del Valle del Loira. El médico…” … planto 250.000 plantas entre hortalizas y plantas de bonitas flores” eso dicen los libros.

 

Visitamos la ¿Abadía?  de  Fontevraud, con los cenotafios policromados de los cuatro Plantagenet( Enrique II, Ricardo Corazón de León y sus mujeres Eleanora de Aquitania  e Isabel de Angulema) plantados en medio de una nave limpia que dicen que era como la anterior iglesia. Lo mejor de Fontevraud son las cocinas, pero las han estropeado poniéndolas chimeneas tipo Chambord y no pegan.

 

Angers tiene un bonito castillo fortaleza, con su foso lleno de flores, su puente levadizo y  sus torres defensivas.

La catedral, como todas las de la zona, es de un gótico precioso, con vidrieras sorprendentes, muchas de ellas originales y bien cuidadas. Es interesante observar el diseño del crucero y la luminosidad del templo.

 

Angers es una ciudad preciosa con bastante vida nocturna. Tiene rincones antiguos y bien cuidados y edificios singulares, como  la casa de Adán  en la que se aprecian tallas en madera bien conservadas del siglo XVI. Es un edificio singular que llena de encanto la plaza. Una ciudad cuidada, singular, con carácter propio. Universitaria y turística, con  vida cultural. Se veían en la calle charangas vestidas de formas inverosímiles, desenfadadas.

 

Angers ya es poco Loira,  en Le Mans, donde  en un mercadillo nos saludo al bajar del autobús, encontramos, otra catedral gótica sorprendente y  un barrio antiguo pequeño bien cuidado. Este viaje lo recordaré por la sorprendente riqueza de diseño y grandiosidad de sus catedrales. La concentración de catedrales por kilómetro cuadrado es sorprendente, todas del mejor gótico,  hacen de la zona visitada, la mas interesante del mundo, en este estilo.

 

Y a Paris

 

Siempre gusta volver a Paris, parece que lo ves de nuevo cada vez. Tiene mucho  del encanto del  viaje clásico de hace un siglo. Pasear por el margen del Sena y ver la majestuosidad de Notre Dame o la abigarrada construcción del Louvre. El paseo en barcaza por el río descubriendo siluetas de edificios y monumentos que mil veces, paseando por la calle,  pasan desapercibidos.

 

Y la torre Eiffel, con sus horizontes urbanos infinitos “ Aquello son los Campos Elíseos” “ Mira que bonito es el Sena desde aquí “  “que bien se ve Paris desde lo alto” “ Es el mejor paisaje urbano del mundo”

 

Pero también  Paris es  Montmartre, oír contarte historias picarescas, ante una estatua  de un santo, al que le falta la cabeza.

 

Y ver la tienda con flores y toldo rojo  pintada por un artista que te pide 150€ por el cuadro  y que tu piensas que es tan buena, que, a lo mejor, dentro de diez años puede valer 5.000 €, pero acabas no comprándola….y adquiriendo una postal de otra tienda  muy parecida, para ponerla  un marco que hará tan decorativo el pasillo: “La compre en Montmartre”.

 

Mirar, con cara de circunstancias el restaurante “Au Lapin Agile” y pensar en un Paris que si fue, ya no es.

 

Paris tiene encanto, es grande y próxima. Nunca acabas de fiarte de lo que te dicen sus gentes, pero parece el ombligo del mundo.

 

Tiene contrastes extraños que a la gente le gusta ver : el hombre que sale de la pared, o el subterráneo donde se mato Lady Dy. Y tiene morbo: el artista con cara de no comer que ofrece hacerte un retrato por 20 €:“No le hagáis caso, os pareceréis al vecino”.

 

Paris  tiene cosas feísimas, como la pirámide del Louvre o el Centro Pompidou. Y  cosas grandiosas, como la Santa Capilla. Es un contraste permanente, pero no se porqué, siempre vale la pena volver a Paris.

 

Disneylandia. Creo que es mentira que se lo pasen mejor los pequeñines. El secreto de Disney fue hacer un parque para los mayores, en el que también se lo pasan bien los niños. Mirar nuestras  caras en la cabalgata. : “Ese es Pluto” …”y aquel Peter Pan”     Esta melodía la cantaba yo, con siete años”

 

La atracción que mejor refleja el espíritu de Disneyland es “ Viaje musical por el mundo”. Cientos de muñequitos vestidos con trajes típicos de todos los países, tocando y bailando a la vez, la misma maravillosa y pegadiza tonadilla disleilandera, mientras nos deslizamos a su lado en una barca, por el lago azul tranquilo, iluminado con miles de luces de colores. Grato e instructivo viaje.

 

Ha sido también un encuentro con gentes interesantes. Conviviendo muchas horas en un ambiente distendido. Cuidando las cosas pequeñas que hacen más fáciles las relaciones y manteniendo un clima de afecto y respeto que nos ha permitido pasar ocho días sin el más leve atisbo de cansancio o aburrimiento. Una experiencia que vale la pena repetir en otras latitudes, conociendo otros paisajes. Pero eso será ( D.m) en el próximo viaje.

 

Hasta pronto.

                                            
                                               
H.DIAZ-MARTA (Ing.Eléctrico)

  

Hace ahora 157 años que la Villa de Madrid inició, a nivel de la calle, la incorporación de una nueva técnica revolucionaria y espectacular en aquellos momentos, que nos ha permitido alargar el día y disfrutar de la  intensidad d la noche.

 

Estamos hablando de la luz eléctrica.

 

Efectivamente, en el año 1852, como exhibición y a título de espectáculo, se instaló la primera linterna de alumbrado en la Plaza de la Armería.

  

Fue un acontecimiento importantísimo y los madrileños, ciertamente reacios y poco dados a alardes técnicos y científicos, se tomaron esa muestra e incipiente instalación, como un espectáculo más que ofrecía la capital de España.

 

No cabe la menor duda, que en esos momentos no se sabía ni se suponía el alcance y la repercusión que aquello iba a suponer en nuestras vidas. La nueva energía: la luz, expresaba, en si misma, alegría y animación y efectivamente, ello fue sin duda, el origen real de su implantación en la Villa de Madrid.


Luz y espectáculo, espectáculo y luz…!

 

El propio circo Price, figuraba entre sus números originales y de forma lúdica, dentro de su programa habitual de payasos, fieras y trapecistas. Un espectáculo basado en la luz, mostrando las características de esta nueva energía en experimentación y sus propiedades misteriosas:

 

¡Hágase la luz y la luz se hizo¡ ¡Fuera la oscuridad¡ ¡Abajo la noche¡.

Un complicado y complejo sistema, permitía conseguir, a partir de la incipiente energía eléctrica, difícilmente dominada en esos momentos, un juego de haces de luz que, en la oscuridad del circo,  impresionaba a los asistentes.

 

Después de la Plaza de la Armería, que fue el punto de partida de la primera linterna de alumbrado instalada, fue el 18 de Febrero, de ese mismo año, cuando se instaló una gran linterna en el Congreso de los Diputados y se complementó la iluminación de la citada plaza con otra gran farola. Aquí si podemos decir que, a partir de ese momento, la iluminación empezaba a reconocerse y a considerarse más seriamente y cuatro meses más tarde, en el mes de Junio, se iluminaron la calle Barquillo y parte del inicio de la calle Alcalá.

 

Seis años después, en 1858, era el Canal de Isabel II, quien establecía un gran surtidor de agua en la calle San Bernardo, que era iluminado, mediante un haz luminoso situado en la Puerta de Fuencarral, que lo atravesaba, creando unos efectos ópticos y dinámicos de gran belleza,  originados por la interacción entre el discurrir del agua del surtidor y la proyección de luz del proyector instalado.

 

Sin querer, fue también el origen  del alumbrado ornamental y artístico de estas instalaciones y el nacimiento del espectáculo cibernético que hoy día concurre en ciertas fuentes iluminadas.

 

Prácticamente, hasta la restauración de la monarquía en 1875, que tomó cartas en el asunto y se interesó por este tema, no hubo ningún acontecimiento más o menos importante y si hacemos notar, como extraordinario que, en esa fecha, se iluminaron el Ministerio de la Gobernación y un tramo significado de la calle Alcalá. De hecho y como acontecimiento festivo y representativo de la boda del monarca con María de las Mercedes, se instalaron en el centro de la ciudad dos artísticas y magníficas linternas de alumbrado, de elaborada orfebrería, que fueron la delicia y el orgullo del pueblo de Madrid.

 

Sin embargo, no todo resultó tan fácil y tan demostrativo en la Villa y Corte. En 1879 los madrileños pudieron asistir a la primera corrida de nocturna, en la plaza de Toros  de Las Ventas.

 

Fue un fracaso. Aunque la corrida resultó más o menos interesante, los cronistas de la época, dados a la crítica mordaz e irónica del Madrid de entonces, dijeron que se conocía la ganadería y a los toreros; pero difícilmente se podrían reconocer el astado y mucho menos el color de los mismos.       

 

Fue la Exposición Universal de París en 1881, la que hizo despegar la energía eléctrica, como máximo exponente y como primer acontecimiento tecnológico en la actividad industrial de esa época y la que de verdad contribuyó para realizar los primeros estudios técnicos, que aunaban la posibilidad seria de canalizar y distribuir esta energía debidamente comandada, como en su momento se hizo con el agua y el gas. De hecho, los comerciantes de Madrid, viendo las ventajas que suponía la luz eléctrica como reclamo publicitario, para la exposición y venta de sus artículos, fueron los primeros en considerar esta posibilidad, que fue surgiendo poco a poco, gradualmente, de forma natural y como un bien más de consumo y necesario, dentro de las distintas energías existentes en esas fechas.

Pasaron cerca de dos años y fue en 1883, cuando se iluminan las principales vías y calles de la ciudad de Madrid y se crea la primera empresa suministradora de energía eléctrica de la capital, la Sociedad Matritense de Electricidad.

 

En esos momentos el Gobierno preparaba un documento, dictando las órdenes oportunas, en las que significa que la electricidad es un bien común para todos los ciudadanos y su uso indefectiblemente, es también para todos, sin exclusión.

 

Pasaron 5 años desde esa fecha, en la que el Gobierno consideraba como bien de consumo el genial invento, cuando elabora y aprueba, en 1888, la Real Orden, en la que se prohíbe el alumbrado mediante el encendido de velas y el uso del gas, sino se protegen los puntos de encendido mediante linternas o farolas, debidamente diseñadas.

 

En ese momento la electricidad empezaba a ser considerada como la primera fuente de energía del futuro, la energía noble por naturaleza y la que, sin duda, iba a desplazar, inexorablemente, a las  energías utilizadas para el alumbrado de la Villa de Madrid y cuyo uso y disfrute, a lo largo del tiempo, ha creado una verdadera e insustituible necesidad para la vida de sus ciudadanos y de la propia ciudad.