Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

Leer más...
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
Leer más...

I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
Leer más...

Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

Leer más...
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

Leer más...
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas...

Leer más...

Enrique Fernández Melero. -

Foto pag. 15

Pese a que la suya no fue una vida ejemplar esta mujer es tan notable que, de no existir abundantes documentos, podría pensarse en una invención. Nació en Guipúzcoa en 1585 y se educó junto a sus hermanas en el convento de San Sebastián. Pero ni su carácter ni su vocación eran para el reposo. A los 15 años robó llaves y se fugó del convento, cortándose el pelo y aderezando sus ropas a las de un zagal. Durante varios meses fue vagando entre Vitoria, Valladolid, Bilbao y Navarra adoptando diferentes nombres, como aprendiz y paje, con varios señores. No cabe duda de la eficacia del disfraz pues, aunque anduvo cerca de su padre y de sus hermanos  y se acercó a las monjas que la educaron, nadie fue capaz de reconocerla. Consiguió enrolarse como grumete para llegar a Sevilla y allí unirse en la expedición del general Luis Fernández de Córdova, en el  galeón del capitán Estaban Eguiño, primo hermano de su madre.

Durante años viajó por Cartagena de Indias, Panamá, Trujillo, Lima, La Concepción, Tucuman, Potosí, La Paz. Para cuando llegó al Nuevo Mundo ya manejaba la espada y de su destreza da buena cuenta la fila de muertos que fue dejando en sus aventuras. La violencia de su carácter y la afición al juego la metieron en un sinfín de reyertas, provocaciones y duelos a los que era incapaz de rehusar. Es obligado conocer que un motivo que la llevó a sacar el acero es que no podía sufrir la menor afrenta contra España y su Rey. Sus problemas con la justicia eran continuos, la pusieron cepo, estuvo encarcelada e incluso sufrió tormento. En la Concepción de Chile se alistó en el ejército que fue a pelear con los mapuches y estuvo en la batalla de Valdivia donde luchó como el más bravo de los hombres, excediendo en ferocidad  a los rudos veteranos. Al  reconquistar una bandera ella sola la nombraron alférez, cargo que conservó por 5 años. De vuelta en La Concepción mantuvo un duelo en el que dio muerte a su propio hermano, Miguel de Erauso. 

Tres veces sentenciaron a muerte a Catalina. Una de ellas se salvó cuando ya estaba en el patíbulo y otra, merced a apoderarse de una sagrada forma y acogerse a sagrado. Este recurso lo aprovechó a menudo, refugiándose en iglesias que fueron sitiadas durante meses por sus perseguidores.

Una desafortunada reyerta en Perú la obligo a pedir socorro al obispo Agustín de Carvajal y descubrir su identidad. El obispo, admirado por la historia, la hizo examinar por 4 matronas que la hallaron mujer y certificaron que era virgen, la curó y puso bajo la protección de las monjas vistiéndola con hábito.  algo que duró poco.

Enviada de vuelta a España fue recibida en Barcelona por Felipe IV quien la confirmó su grado de alférez y le puso una renta de por vida. Y más tarde en Roma  el papa Urbano VIII, impresionado por esta sorprendente mujer, la autorizó a vestir de hombre.

Volvió a Nueva España, instalándose en Orizava y se dedicó al transporte mercancías desde Veracruz. En Quitlaxtla y durante uno de sus viajes contrajo una enfermedad mientras acarreaba las acémilas y murió. En el transcurso del año 1650 terminaba una vida de aventuras, seguramente infeliz.

Respecto al espinoso tema de su identidad sexual, Catalina fue requerida en matrimonio en varias ocasiones e incluso efectuó la “conquista”  de alguna dama, escapando como pudo de todos lo compromisos. Como ella nunca hizo declaración explicita al respecto, todas las opiniones entran dentro del campo de la especulación.