Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas...

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José Luis Sepúlveda García.

Segunda salida cultural del presente curso, que nos ha llevado a conocer una de las muchas joyas que tenemos en nuestro país, El Románico Palentino, y de la que hemos vuelto maravillados del magnífico patrimonio cultural que tenemos en España y del que desgraciadamente conocemos muy poco y publicitamos aún menos. Cualquier país europeo que poseyera la mitad de lo que aquí tenemos, haría una exaltación del mismo, que supondría un continuo ir y venir de gentes, deseosas de descubrir semejantes maravillas.

Empezamos nuestro recorrido en Herrera del Pisuerga, de gran patrimonio pontonero, con una parada que tenía poco que ver con el arte románico, pero si con otra especialidad, la ingeniería hidráulica española, para contemplar una de las mejores obras realizadas en el siglo XVIII, el Canal de Castilla que mandara construir el rey Fernando VI y su ministro el Marques de la Ensenada, que serviría para sacar la producción de Castilla y llevarla a Europa a través del puerto de Santander y en sentido contrario, para traer mercancías de Europa a Castilla. La obra se empezó en el año 1.753 y tardo en realizarse cerca de cien años, aunque no llego a terminarse en su totalidad.

El canal tiene forma de Y con una longitud de 207 Km, y pasaba por tres provincias Palencia, Burgos y Valladolid, aunque en su proyecto debería haber llegado también a Segovia y a Reinosa en Santander. Consta de  tres ramales, el primero, ramal Norte desde Alar del Rey hasta Calahorra de Ribas, el segundo, ramal de Campos, desde Calahorra de Ribas hasta Medina de Rioseco y el tercero, ramal Sur desde El Serrón hasta Valladolid, y para salvar los desniveles del terreno se construyeron 49 exclusas. La circulación por el Canal se realizaba por barcazas que eran tiradas por mulas desde la orilla, con un código estricto de navegación, que impedía por ejemplo circular por la noche y obligaba a circular por la derecha. Con la llegada del ferrocarril en el año 1.860 disminuyó el uso del transporte por el canal, ya que resultaba más económico y rápido llevar las mercancías por otros medios, y  en el siglo XX se interrumpe el tráfico de mercancías y llega el cierre definitivo del canal. En la actualidad se hace un corto recorrido turístico por el mismo, a bordo de un pequeño barco que tiene como nombre precisamente el del Ministro que lo empezó, Marques de la Ensenada, y nos muestra el funcionamiento de una de las exclusas existentes, resultando un viaje agradable y muy didáctico que nos lleva a comprender el trabajo realizado por aquellos hombres hace más de dos siglos, con un tremendo esfuerzo, ya que  todo el fue hecho a base de pico y pala.

Vueltos de la aventura marinera, retrocedemos en el tiempo y visitamos un pequeño museo que se llama  Aula Arqueológica Pisoraca (palabra que procede del rio Pisuerga),  que recoge la vida en un campamento de legionarios romanos que estuvieron  establecidos en estas tierras allá por los primero años de la era cristiana, concretamente la  Legión III Macedónica, hasta que fue trasladada a Germania. El Museo se compone de varias estancias que recuerdan edificios del acuartelamiento, y todos en su conjunto se muestran en un perfecto mural muy bien explicado. Junto a todo esto, se exhiben diversos trajes militares con sus cascos y calzados, armas, escudos, etc. Muy bien montado en un espacio municipal, que ocupaba con anterioridad el mercado de ganados, hoy desaparecido.

Tras el reparador y abundante almuerzo, emprendimos el camino hacia Aguilar de Campoo, donde pernoctaríamos. Villa declarada Monumento Histórico Artístico en 1.966, con un bello casco medieval, delimitado por los restos de la muralla con siete puertas de las que solo se conservan seis, entre ellas la puerta Real que lleva hacia el Monasterio de Santa María la Real, la de San Roque, la de la Tovalina que toma nombre de la piedra con que está construida y las Puertas de Reinosa y Burgos. Ligada a la industria galletera, que en los años 60 del anterior siglo contaba con cinco fábricas, desde aquellas inolvidables galletas Fontaneda, hoy inexistente porque la marca fue vendida a una multinacional, a las actuales galletas Gullón y al Grupo Industrial Siro. Iniciamos  la visita a pie, en la que recorrimos sus calles hasta llegar a su Plaza Mayor porticada en forma de triangulo isósceles, situándose en el lado más corto  la Iglesia colegiata de San Miguel, ubicandose también en ella el Palacio de los Manrique o de los Marqueses de Aguilar. Vimos las puertas antes citadas y los restos de la muralla, para adentrarnos en la Colegiata de San Miguel, de estilo predominantemente gótico, y de origen visigodo, aunque reconstruida en los siglos XI y XIII, y ya en el siglo XIV se levanto la estructura principal. En el siglo XV se alzó a los pies de la nave de la epístola una capilla funeraria, en el XVI se adosó la Capilla del Santo Cristo y en el XVIII se construyo la Sala Capitular y la Sacristía. La portada occidental es un románico de transición con nueve arquivoltas que descansan en dieciocho capiteles. El ábside es un volumen pentagonal de tres cuerpos con cinco dobles juegos de ventanas ojivales  con un gran rosetón. El interior consta de tres naves con bóvedas de crucería. El retablo es una obra renacentista del siglo XVI donde se nuestra al Arcángel San Miguel y la Asunción de la Virgen.  En el piso primero de la escalinata que conduce al campanario, cuya torre  en la parte superior es de principios del siglo XVII de estilo herreriano, se encuentra un pequeño museo que es una autentica belleza por el contenido que allí se muestra. En el año 1.541, el Papa Pablo III le concede el rango de Colegiata a petición de D. Juan Fernández Manrique de Lara, tercer Marques de Aguilar y embajador del emperador Carlos I en Roma.

Otro sitio visitado fue el Monasterio de Santa Clara, situado en la margen derecha del rio Pisuerga, fundado en el siglo XV, que está habitado por una congregación de monjas clarisas dedicadas a la oración y a la repostería.

El siguiente día lo ocupamos en la visita de auténticos monumentos románicos, partiendo de Aguilar para pasar por Villaespinoso de Aguilar y ver la Iglesia de Santa Cecilia del siglo XII, construida sobre un risco y con buen estado de conservación. Seguimos hasta el siguiente punto que es Moarves de Ojeda y ver el exterior de la Iglesia de San Juan Bautista, declarado Monumento Artístico en el año 1.931. Edificio de base rectangular, en el que lo más llamativo está en la fachada meridional, cuya portada esta coronada por un friso escultórico con los doce Apóstoles acompañando a Cristo. La portada de medio punto está flanqueada por cinco arquivoltas y al lado de la puerta se encuentran dos ventanas de medio punto. El color de la piedra no es el propio, sino que se tiñó sumergiendo los sillares en agua con oxido de hierro lo que le da el color característico. Este friso es uno de los tres que hay en Palencia, pero es el mejor conservado.

Tras esta parada nos encaminamos hacia Frómista para ver la joya de la corona, la Iglesia de San Martín que perteneció a un monasterio, aunque hoy solo se conserva esta, que fue restaurada hace 115 años. La Iglesia fue fundada por Dª Mayor de Castilla viuda de Sancho III de Navarra, estando su construcción alrededor del año 1.066 y siendo declarada Monumento Nacional en 1.894. De planta basilical, tiene tres naves longitudinales rematadas en la cabecera con tres ábsides, el de la nave central más grande que los de los laterales, conteniendo las imágenes de San Martin de Tours del siglo XIV, Santiago Apóstol del siglo XVI y en el centro un Cristo crucificado de finales del siglo XIII. Las naves están cubiertas con bóvedas de cañón, divididas en varios tramos por arcos fajones y sobre el crucero se iza un cimborrio octogonal. Los elementos decorativos son abundantes y se concretan en tres elementos: a) el ajedrezado que recorre la superficie de la Iglesia a distintas alturas, b) los capiteles culminando las columnas decorados con temas vegetales, animales y personajes humanos y c) los canecillos que son pequeñas esculturas que decoran los aleros de los tajados y que presentan una gran variedad temática. La decoración del capitel servía además para enseñanza de las Escrituras y Preceptos de la doctrina cristiana. Los vegetales eran totalmente decorativos, los de animales se utilizaban para la explicación de la doctrina y en ellos hay elementos considerados como buenos, por ejemplo palomas o águilas y malos como serpientes o lechuzas y  como capitel decorativo de animales  cabe destacar el que muestra la leyenda de la zorra y el cuervo con las uvas. Los capiteles historiados muestran escenas relacionados con elementos bíblicos, destacando el que muestra la adoración de los Reyes Magos o el de Adán y Eva tomando la fruta del paraíso. Otra característica que llama la atención, es que para ser una Iglesia románica tiene mucha luz, que contrasta con otras en la que la oscuridad es lo más normal.

Tras Frómista, emprendimos el camino hacia la capital Palencia, que nos sorprendió muy gratamente, dándonos la bienvenida desde lo alto de un cerro el Cristo del Otero, del célebre escultor palentino Victorio Macho; este Cristo es el segundo más grande del mundo después del existente en Rio de Janeiro, situándose a los pies del mismo la ermita se Santo Toribio. Y ya en el núcleo histórico, que preside la preciosa catedral dedicada a San Antolín, patrón de Palencia, que vista por fuera no parece que su interior sea de una belleza impresionante, que nos dejo maravillados, y aunque tiene el sobrenombre popular de “La Bella Desconocida”, en realidad debería llamarse “La Bella Reconocida”, como rezan algunos de sus programas de visita. La catedral ocupa el solar de un templo visigodo y de una catedral románica anterior. El edificio actual se construyo entre los siglo XIV y XVI en estilo gótico llamando la atención en el exterior la torre del siglo XV y las cinco puertas, la del Salvador o de los Novios, la de Santa María o del Obispo, la de San Juan o de los Reyes, la del Hospital o de los Canónigos y la de San Antolín o de los Descalzos. La torre es de aspecto sobrio, ya que fue una torre militar, a la que se añadieron después pináculos y espadaña. La planta de la catedral es de cruz latina con la particularidad de contar con un doble crucero, de donde nacen las cinco puertas, por lo que en realidad se forma una cruz patriarcal. Entrando a la catedral por uno de los laterales nos encontramos con el claustro del siglo XV y XVI, terminándolo Juan Gil de Hontañón hacia el año 1.516. El interior del recinto es realmente espectacular, no sabiendo cuales de los elementos sería el más destacable, desde el precioso coro donde se sitúa un magnifico órgano del siglo XVIII obra de dos organeros Fray José de Echevarría y fray Domingo Aguirre, y que está enfrentado a la Capilla Mayor con un retablo del siglo XVI que tiene tallas de Felipe Vigerny, tablas de Juan de Flandes, un calvario de Juan de Valmaseda y un San Antolín de Gregorio Fernández, todo ello ensamblado por Pedro de Guadalupe. El numero de diecisiete capillas que se disponen por todo el interior, terminan de completar el magnífico conjunto monumental, de las que se pueden destacar la del Sacramento con un extraordinario retablo plateresco, la del Monumento que se sitúa  la parte central de la girola y tiene un precioso altar de plata, la de Nuestra Sº La Blanca, con la imagen de la Virgen, etc. Muy interesante es la cripta donde se guardan los restos del patrón San Antolín, también un prodigio de arquitectura. En el exterior se puede contemplar una curiosa gárgola titulada El Fotógrafo, obra del arquitecto palentino Jerónimo Arroyo, del que escribiremos más adelante, el cual trabajó en las obras de restauración de la Catedral. Todo el conjunto es realmente muy interesante y si merece el cambio de nombre de la Bella Reconocida.

Después de la visita religiosa de la Catedral, nos encaminamos para contemplar la también muy bonita Arquitectura civil que tiene un nombre propio en el Arquitecto   Jerónimo Arroyo, que nombrábamos en el párrafo anterior, al que se deben gran parte de las construcciones que se sitúan alrededor de la Calle Mayor, autentico corazón de la ciudad. Empezamos contemplando el edificio del Casino, y adentrándonos en la propia calle con sus bonitos soportales en una de las aceras, para terminar en la confluencia con la moderna avenida del Paseo del Salón. Por otra calle llegamos hasta la preciosa Iglesia de San Miguel, en estilo gótico, donde según la tradición se casó el Cid Campeador con Dª Jimena y de la que solo pudimos contemplar la belleza exterior de la misma, ya que no era hora de visita. Volviendo hacia atrás en nuestros pasos, llegamos a la calle Mayor y al cruce con la calle Don Sancho, que nos llevaría al esplendido edificio de la Diputación, cuya fachada se resuelve en un chaflán y cuyo arquitecto es el antes citado, en estilo neoplateresco de principios del siglo XX, teniendo en su interior obras pictóricas de artistas palentinos. Continuamos pasando por la puerta del Mercado de  Abastos de construcción metálica de la época de la Torre Eiffel,  hasta la bonita Plaza Mayor, donde se sitúa el Ayuntamiento, edificio de finales del siglo XIX, y donde en el centro de la misma se dispone  una escultura de Victorio Macho en homenaje al artista Alonso  Berruguete, y saliendo de la Plaza contemplamos precisamente el monumento al Arquitecto Arroyo y frente a él, el edificio del Consejo de Cuentas de Castilla y León. Frente a la fachada de la Iglesia de la Soledad, se sitúa otra bella obra del arquitecto palentino en ladrillo visto con un precioso frontal de Gabriel Zuloaga y más adelante un Palacio barroco del siglo XVIII propiedad de la familia Junco, que donó al Centro Cultural de la Universidad de Valladolid. Por la calle Barrio y Mier, pasamos por la Iglesia de San Agustín que nos llevaría de nuevo a la Plaza de la Catedral.

En este lugar, donde empezamos nuestro recorrido lo terminamos, para tomar el autobús que nos llevaría de nuevo a Alcorcón, habiéndonos dejado esta salida un regusto especial, que junto con la gastronomía y el buen Hotel donde nos alojamos, han hecho de esta visita un éxito total. Esperamos ya la próxima salida, que nos volverá a llevar a alguno de los rincones incomparables de los muchísimos que tenemos en España.