Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
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En el año 1464 se celebraron en Cáceres unas bodas fastuosas que emparentaban a la hermana del Maestre de la Orden de Alcántara, Gómez de Solís, con d. Francisco de Hinojosa, hidalgo de Trujillo. Para amenizar la velada el Maestre ordenó que varios de sus caballeros luchasen entre sí y en buena lid, mostrando su habilidad con la espada. De aquel acontecimiento vino un conflicto que traería infinitas desdichas y por el que se derramaría mucha sangre. Entre los caballeros destacaba Alonso de Monroy, Clavero de la Orden (guardian de las llaves), por su fama de gran luchador. Tentado por este prestigio que envidiaba, el novio le pidió que luchara con él al objeto de poderse lucir. Monroy, hombre arriscado y soberbio, negó la petición diciendo que guardase sus fuerzas para la noche de bodas. Pero ante la insistencia propuso:

“Acepto, pero a mi manera; yo con una mano atada a la espalda y vos con ambas manos”

Rehusó Hinojosa tan humillante proposición y desde aquel punto el Maestre y sus hermanos, que andaban enemistados con el Clavero, se conciliaron para que la afrenta no quedara sin vengar. Así al día siguiente celebraron justas en la plaza mayor de Cáceres, jugando a las cañas. Hinojosa aprovechando que cada jinete justaba con adarga y caña lanzó dos o tres cañas a la cara del Clavero buscando herirle en los ojos. No tuvo duda este de que pretendían su muerte y replicó con tal violencia y acierto que rompió el casco del adversario derribándole por tierra. Tan aparatosa fue la caída que los espectadores le dieron por muerto y los partidarios del Maestre saltaron a la arena para darle muerte y solo unos pocos dispuestos a defenderle.

Pese a la poca ayuda que tenía, Monroy se defendió con lanza y espada derribando a todos lo que osaban atacarle. Entretanto los que atendían a Hinojosa comprobaron que estaba vivo y el Maestre, viendo al Clavero acorralado en las talanqueras de la plaza, con el caballo malherido y rodeado de enemigos por una muerte que no había cometido, no tuvo más remedio que dar la noticia y ordenar que en lugar de matarle le prendiesen vivo. En cuanto oyó la orden el Clavero tiró la espada y se dio preso, pidiendo justicia ante Dios.

Le cargaron de cadenas y lo llevaron preso al convento fortaleza de Alcántara, pendiente de un juicio que ofrecía escasas esperanzas. Sin embargo poco tiempo duró su prisión porque en un descuido de los carceleros, les dio muerte y escapo a la Villa de Robledillo para reunirse con sus seguidores. Entre caballeros y soldados más de 100 hombres se alistaron en su bando empezando una guerra interna de la Orden de Alcántara, prolongada por casi una década. Acabó con la muerte del Maestre Gómez de Solís en el castillo de Magacela.

Alonso de Monroy ocupó entonces su cargo, convirtiéndose en el penúltimo de los Maestres de Alcántara.

No terminaron las acciones bélicas para Monroy pues se interesó en las disputas sucesorias de la casa Trastámara, colocándose primero a favor de Isabel y Fernando y después en contra, al favorecer las aspiraciones de a Juana la Beltraneja y Alfonso V de Portugal. Aunque los Reyes Católicos le indultasen más tarde, sus diferencias con los Zúñiga hizo que la vida de este hombre discurriese entre guerras, muchas veces injustas, de la que hizo una forma de vida. Rodeado de mercenarios que le eran absolutamente fieles, las razias, saqueos y pillajes eran habituales.

Monroy murió en 1511, en el castillo de Azagala.