Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas...

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Lo escuchaba en silencio. Me dijo:

- Salvo esos que mantienen con entereza sus banderas en los balcones o las enarbolan con orgullo en solemnidades y homenajes, los ánimos no están aún preparados para la rebeldía, y la libertad se oculta en el fondo de los estómagos. Los españoles vegetan en su democrática charca, mientras España, sin aliento, agoniza con sus leyes burladas, con su idioma contradicho, con sus símbolos y tradiciones insultados. ¿Soy demasiado irritable o impaciente para no aceptar o comprender el verdadero sentido de los acontecimientos, para no poder amar a esta nueva humanidad insensible, vacía de lo humano, que se desarrolla a mi alrededor?

– Sí, es cierto –asentí-, la mayoría de los españoles están inertes y sus gobernantes ni los aman ni los temen; los desprecian.

– Con razón –prosiguió secamente-. Yo les diría a esos conciudadanos adormecidos: ¡Mirad alrededor: si os gusta lo que veis, guardad silencio como habéis hecho hasta ahora; si no os gusta, despertad! ¿Por qué aguantáis tanta arrogancia y tanto abuso de quienes os deben sus cargos y privilegios? ¿Por indiferencia? ¿Por apocamiento? ¿Por sectarismo? Si no queréis vivir con la cabeza alta, seguid mordiendo el polvo de sus escarnios y consignas, y morid con ellos, ya que no habéis querido vivir con dignidad.

Paseábamos. Lucía el sol de la tarde, un sol melancólico que no conseguía hacernos olvidar el frío de aquellos días invernales. Las calles ofrecían ese pasivo caminar de las gentes cuando no saben dónde van, acaso porque no van a ninguna parte.

- Es evidente –abundé- que después de lo de Cataluña, de los adoctrinamientos educativos, de agendas como la LGTBI, consintiendo permanentes provocaciones homosexistas, de la vileza con que se presentan y se aprueban otras leyes totalitarias como la de la Memoria Histórica, después de continuar financiando a los separatismos, a la emigración impuesta, después de permitir la inmersión lingüística, la paulatina revolución semántica… después de tantísimas cosas más, seguir haciendo la misma política supone ya un serio delito.

– ¿Qué puede esperarse de una mayoría de dirigentes que aspiran a vivir de la perpetua deslealtad a su pueblo?

Durante un rato permanecimos en silencio. A ambos nos dolía la situación de España. Observé cómo avanzaba persistente la oscuridad y murmuré desalentado:

- ¿Derechas? ¿Izquierdas? Tartufos vividores a costa de la pasividad de sus gobernados.

- ¡Izquierdas y derechas! –exclamó sin poderse contener-. ¡Triquiñuelas dialécticas, conceptos vanos y engañosos ya obsoletos! Esa división es ficticia –razonó algo más tranquilo-; actualmente todo se reduce a una amalgama de politiquillos empleados en esquilmar a sus ciudadanos más bien que en gobernarlos. No tienen capacidad ni interés en proteger los bienes comunes, sólo en acumular poder y privilegios particulares y partidistas. Y como les une la indiferencia o el odio por la humanidad y por su patria, se comprende al instante que es necesario un gobierno de espíritus doctos y libres para restablecer el orden y someter a la ley a esta variada gama de traidores. La prioridad es el fortalecimiento del Estado, rescatarlo del secuestro al que lo tiene sometido la actual casta parlamentaria. Debe desaparecer para siempre de nuestra vista este concejo de sofistas protegidos por lóbis

predicadores del evangelio biempensante.

Hablaba poseído por la amarga fiebre del desencanto.

– En efecto –dije, tratando de impedir que el desánimo nos arrastrara-, no es momento de renuncias, sino de acción.

Había caído la noche. Con un suspiro de fallecimiento, advirtió:

- Para eso el rebaño soñoliento debe aclararse a la hora de aplaudir a sus pastores. Ahora algunos ponen sus ojos en Ciudadanos. ¡Ciudadanos! ¿Alguien que sepa mirar la realidad, descubrir la diferencia entre honradez e impostura, puede confiar en un partido así? ¡Más de lo mismo! ¡Oportunistas y parásitos que alientan la cultura de lo políticamente correcto, de su fraudulenta moral! Lo triste es que el colectivo siempre aplaude a alguno de estos partidos comecocos y, de este modo, los pastores, diciendo un día una cosa y al otro la contraria, no dejan de encontrar papanatas que se tragan sus anzuelos.

Al despedirse, en sus palabras se adivinaba una tempestad interior:

- Te dejo, tengo frío. –Mas aún se entretuvo unos segundos para añadir-: Nos hallamos, tal vez sin comprenderlo, en la encrucijada de dos épocas, asistiendo al final de un estilo de vida (la llamada transición) y al advenimiento de otro que estamos obligados a crear para la salvación, no para el desastre. Aquellos que saben reflexionar se admiran de que una mayoría de españoles estén aceptando con tanta indiferencia la opresión de esta clase de ultrajadores. ¡Ya está bien!