Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas...

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“Estoy orgullosa de que el Peñón sea británico”. Esta es una frase de Theresa May en respuesta a las declaraciones incongruentes de Pedro Sánchez sobre este tema y sobre el Brexit; que muy bien -claro que no en sentido imperialista como el de ella- les podría servir de ejemplo patriótico a ciertos líderes politiquillos de nuestro país ahora que estamos celebrando los cuarenta años de la Constitución. Que, dicho sea de paso, están siendo unas celebraciones en las que dichos politiquillos intervienen para entorpecerlas, desvirtuándolas con toda clase de contradicciones. Y eso que cobran grandes sueldos del Estado español. Contradicciones y defectos que sólo ellos interpretan de la Carta Magna; cuestionándola sin cesar y tratando de desfigurarla, al promover inoportunas enmiendas, pensadas en sus mentes enfermizas y en las enfermizas mentes de quienes los sostienen en sus cargos públicos.

 

            No creo yo en absoluto que nuestra Constitución necesite tantos remiendos como pretenden quienes no aman a España; quienes no tienen un concepto del patriotismo como el de Theresa May, y quienes viven sus opciones territoriales como si fueran conceptos dimanados de unas porciones del conjunto ibérico dignas de ser acatadas como “dogmas” supremos; emuladoras del completo panorama que ofrece España en su grandeza histórica y cultural. Los hay quienes piensan que sus respectivas comunidades tienen que gozar de toda esa magnitud -ellas por sí solas-, que únicamente tienen, en parte, por pertenecer precisamente a España.

Por poner unos ejemplos, ni Galicia, ni el País Vasco, ni Cataluña, ni Valencia, ni Navarra podrían haber alcanzado jamás los estatus que tienen si no hubiera sido por pertenecer a la eterna España; esa Patria de la que denigran ciertos líderes, hasta hacerles creer a sectores de la población que es un país sin consistencia armónica y congregado en razón a un conjunto de piezas territoriales que aspiran a antojadizos progresos, pero sin el respaldo de una nación -la Patria Ibérica-; que es, para mayor inri, la que les provee de todo cuanto van consiguiendo, al disponer de los recursos nacionales que la Nación tiene para administrarlos hegemónicamente entre todos los españoles.

Es un pena -una desgracia, habría que decir- que entre esos españoles, haya quienes no sienten en la sangre los comunes genes de las tierras que les vieron nacer, quienes no sean capaces de enorgullecerse -al estilo de Theresa May- de todo cuanto poseemos comunitariamente como pueblo. Pueblo que supo, y aún lo hace, transmitir su cultura, sus sentimientos y su espíritu de grandeza incuestionable a multitud de comunidades internacionales que tampoco habrían llegado adonde están sin el concurso de España y sin el esfuerzo constante y persistente de otros españoles que no dudaron en dar lo mejor de sí, a veces incluso su propia sangre, heroicamente derramada. Por eso, que no traten, pues, estos pretendientes destructores de todo lo nuestro de derribar España de su pedestal histórico, con el solo fin de construir ellos pobres “países” por separado, sin adecuadas bases para sus realizaciones más elementales.

Y siempre se agarran machaconamente, como lo hacen asimismo otros desde el seno de partidos nacionales, a la reforma de la Constitución. Pero lo curioso del caso, en este sentido, es que la Carta Magna de 1978 necesita, eso sí, algún remiendo para su total posicionamiento y validez en cuanto a norma de observancia para todos. Uno de esos remiendos lo propuso el líder del PP, Pablo Casado; que prometió en Granada, en un mitin de la campaña de Andalucía, que les retirará a las autonomías las competencias en educación.

No le falta razón a este joven político; pues la educación, además de estar muy cuestionada en todo el país, a las autonomías levantiscas les sirve para esa descomposición de España que persiguen sin cesar y por todos los medios a su alcance. Además, en los libros de texto de cada región de la Patria común se está interpretando la Historia nacional de una manera diferente, confundiendo así a los escolares y estudiantes de casi todas partes con el malévolo y perverso objetivo de que los jóvenes sean confundidos y no tengan en el futuro una idea nacional verídica y justa que les sirva de unión entre sí y en defensa de los valores nacionales.