Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas...

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           A las palabras de Susana Díaz tras el pacto del PP y C´s en las elecciones andaluzas: “Es el pacto de la vergüenza”, dijo; habría que aconsejarle a ella, por parte de los de su grupo principalmente, que no dijera sandeces y que meditara con frialdad y talante político sus propias palabras y el hecho mismo de que ese pacto, en el que Vox y sus 400.000 votantes allí han tenido mucho que ver, se ha producido por las erróneas actitudes de los del PSOE. Y no sólo en el territorio andaluz, sino, muy especialmente, en todo el territorio nacional. Pues en la entera España los socialistas vienen sembrando tal serie de desaciertos, que ensombrecen el panorama del país. Ya que no hay autonomía donde no surjan los recelos de los ciudadanos por los bandazos protagonizados por el Gobierno de Pedro Sánchez, con intenciones que no le aseguran ningún porvenir ni a él ni a su partido. Incluso son bandazos que a la misma Nación le están resultando perjudiciales.

 

          Cuando por el mes de septiembre, Susana Díaz decidió no acabar la legislatura y convocar elecciones, fue porque con las mismas y siguiendo con la apoyatura de Cs, -así lo creía ella- estaba segura de establecer un nuevo mandato que le garantizaría  a su partido gobernar en Andalucía otros cuatro años. Pero sus previsiones políticas no fueron muy acertadas que digamos, como hemos comprobado, a causa de que tales previsiones las tenía que haber cotejado con esos bandazos que el líder nacional y su Gobierno se empeñaban en mostrarnos a los españoles un día sí y otro también.

Y eso que otros barones socialista aconsejaban, incluso hoy todavía lo hacen, de una manera más o menos velada, que ese no era el camino que tradicionalmente se venía siguiendo desde el socialismo para la conducción de un país como España; siempre anhelante de innovaciones, pero de innovaciones dentro de las coordenadas que impiden toda clase de ruptura entre unos españoles y otros. Pues las innovaciones sólo vienen bien, en cualquier faceta de la vida, dentro un fiel positivismo creador.

          Por todo eso, como digo, Susana Díaz tenía que haber escuchado a ciertos compañeros suyos del socialismo; pues si lo hubiera hecho, no habría adelantado las elecciones andaluzas, al precisar con detenimiento que el inquilino de La Moncloa, con sus retorcidos traspiés, estaba provocando que un gran sector del público se fuera posicionando para dar respuesta a esos desatinos institucionales; donde los separatistas, por ejemplo, están encontrando un apropiado terreno de cultivo para sus vuelos de aves de corral.

          Y desde esa respuesta pública resultó la aparición de Vox; cuya puesta en escena ya empezaba a hacer acto de presencia ante la pasividad de un  PP anterior a Casado y de cierta pasividad también de los de Cs. Ya que ambas formaciones estaban mareando la perdiz, sin ningunos alardes de seguridad para dar con la tecla que frenara con aciertos los torpes pero interesados -de un interés muy personal- movimientos gubernativos de Pedro Sánchez.

          ¡Ah, si Susana Díaz hubiera percibido todo esto! Entonces no habría movido un dedo para acabar con la legislatura que la tenía en el Poder. Pues esa falta de percepción supuso el principio del fin de su carrera presidencial. Y es que la baronesa, mal aconsejada por otra parte,  no notó que Vox estaba surgiendo cuan un eco producido por un gran cúmulo de votantes que estaban desencantados con las actitudes desconcertantes de Pedro Sánchez y con las actitudes de ella misma. Que si hubo días en Ferraz en que se oponía a todo lo que el ahora Presidente exponía para gobernar; últimamente se echó en sus brazos, creyéndose así arropada, en cuantas decisiones políticas adoptara, y emulando en tierras andaluzas, las decisiones que el Gobierno tomara a nivel nacional.

          Tan sólo le ha faltado a esta mujer tener en Andalucía túmulos y panteones para seguir punto por punto cuanto Pedro Sánchez y su ministra Carmen Calvo han estado tramando con lamentable descuido de muchos de los temas que más les convienen, socialmente hablando, a los españoles de hoy para labrarles un porvenir fructífero a los españoles del mañana.