Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas...

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Hemos iniciado el año 2018 y, en materia económica, todas las encuestas, todos los indicadores de los diferentes agentes sociales y todas las previsiones de consumo y empleo muestran elevados índices de optimismo, con el consiguiente crecimiento económico; tan elevados que si cerramos los ojos, nos parece estar soñando en el ambiente de un espacio dominado por pesadillas que nos amenazan con despertar en el seno de una irrealidad. Y si lo pensamos y calibramos concienzudamente, la ensoñación y la atmósfera que nos quieren despertar con sobresaltos vemos que tienen un plus indicativo de datos que nos parecen engaños formados a partir de trastornos nada objetivos.

Un fenómeno que, en esto de los cambios sociales constatados en España en los últimos años, si no los hubiésemos vívido y experimentado, nos parecerían en verdad alucinaciones pasajeras. Todo lo cual viene muy bien explicado y documentado por las lamentables -casi dramáticas- situaciones nada comparables en temas como los reflejados arriba que nuestro país heredó en 2011, cuando las condiciones de nuestros latidos sociales y de nuestro pulso operador ofrecían unos panoramas poco esperanzadores que digamos para la grandeza de España. Eran meses aquellos de finales de 2011 y principios de 2012 en los que casi nadie hablaba de otra cosa que no fuera acerca de los desastres financieros y de credibilidad que nos ahogaban; donde todo nos hacía pensar que la Nación terminaría precipitándose sin remedio alguno en el abismo de las crisis generalizadas.

Ahí aparecían, para con firmar todo ese cuadro patológico, la misma crisis; las bajadas del PIB; las suspensiones de pagos empresariales y el cierre de los negocios; las faltas de liquidez de las instituciones municipales para pagarle a los proveedores; el descenso acelerado y alarmante del consumo; el ascenso del desempleo a casi el 22% de la población activa, con hogares donde todos los miembros estaban en el paro, y los avisos amenazadores de la UE que nos ponían los pelos de punta con los fantasmas de la intervención económica y del rescate por parte de Bruselas, como consecuencia de todo lo que nos estaba sucediendo.

No puedo dejar de referir que el milagro económico -todavía en proceso de desarrollo si continuamos en esa línea de optimismo empezada en 2014-, valedor de los avances sociales conseguidos en estos últimos años, es fruto de la ejemplar actitud del conjunto de los españoles. Aunque también haya influido, y mucho, la bajada del precio del crudo; como asimismo las ayudas del Banco Central Europeo. Claro que todo esto ha sido trabajado con acierto y gran sensatez en beneficio de los intereses de los españoles por las decisiones precisas y eficaces del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y de los diferentes ministros que han formado equipo con él. Pues las rectificaciones abordadas desde la Administración Central nos están hablando de que los esfuerzos y sacrificios que todos hemos padecido en los últimos años para posicionarnos en el lugar en el que estamos en el ranking de la UE habrían sido de naturaleza casi nula si no hubiera sido por las intervenciones gubernamentales de los populares.

Por eso produce perplejidad y algo de estupor que desde ciertos medios de comunicación, generalmente los que les sirven de apoyo a los partidos de la oposición, aunque también los hay de afinidades conservadoras, están volcados machaconamente en presentar un día sí y otro también en tertulias e informativos los datos de unas encuestas en donde la intención de voto de los españoles en estos momentos muestra unas inclinaciones contrarias al PP y más contrarias aún a Mariano Rajoy.

Lo cual publican recalcando que la pérdida de confianza en los de Génova viene producida muy espacialmente porque los populares necesitan unas reformas de imagen que, incluso, pasan por cambios decisivos en el cuadro de sus representantes. Y puede ser que haya algo de cierto en ello; pero, desde luego, el vuelco en la estabilidad social y económica experimentado en España en estos últimos años, no obstante las demenciales actitudes de los separatistas catalanes, ponen serias dudas en las creencias de que desde el Gobierno casi todo se está haciendo mal. Dudas que quedan significativamente despejadas si nos retrotraemos a los inicios del Gobierno del PP, cuando en plena crisis aún, herencia de los del PSOE, desde los citados medios afines a la izquierda ya le pedían a Rajoy que fuera prudente y se acogiera a la intervención de Bruselas; como la solución más acertada para España y para el bienestar de los españoles. Hoy comprobamos que aquello habría sido una imprudencia del Gobierno; una estrategia impropia de un gran estadista, como es el presidente del Gobierno.